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Otros testimonios

– Raoul no está más...

– Un gran profeta para nuestro Tiempo

– Un recuerdo inolvidable

– Un hombre de Dios

– Los Últimos Tiempos

– Una experiencia mística

Raoul no está más...
¡El primer «Hijo de María» partió hacia la Eternidad! ¡Y «decidió» hacerlo en la aurora del Gran Triduum que nos llevará al Jubileo del Año 2000! ¡Respecto a su muerte, es bien claro que en cierta forma ésta reviste un carácter ESCATOLÓGICO!

Ahora para él, los siete sellos están revelados y en la Gloria Eterna contempla el Cordero del Apocalipsis del cual habló siempre con mucho interés.

Un día, en Marsella, él «supo» – pues eso le fue revelado. Ahora él «sabe» sin sombras la Verdad de aquello que hasta en Roma, ¡Centro de la Cristiandad! un día proclamó.

Él fue verdaderamente «El Teólogo de María» – AQUELLA –, como tanto le gustaba llamarla.

– Padre Michel Palud, Hijo de María, Jamaica

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Hermano Raoul, Hijo de María
1988 - A la edad de 82 años, el Hermano Raoul sigue escribiendo sobre
el Apocalipsis.
Un gran profeta para nuestro Tiempo
Una noche, saliendo de la Capilla en la Maison Saint-Joseph [Casa San Jose] donde yo trabajo, me enteré del fallecimiento del Hermano Raoul Auclair. Perdimos un gigante del apostolado mariano y un gran Profeta para nuestro tiempo; Raoul hablaba y escribía como si San Juan el Evangelista lo hiciera a través de él. Gracias al Ejército de María pude conocer no sólo las obras de este Profeta sino también al mismo Raoul.

Él me había comunicado que Marthe Robin, de la Drôme, le había dicho que él tenía una misión; como él no lo sabía le preguntó a ella cuál era dicha misión; Marthe le respondió: «¡Es ahora cuando usted debe difundir su libro “Le Jour de Yahvé” [“El Día de Yahveh”]!»

Ese último domingo, estuve muy atraído por este libro Le Jour de Yahvé y por otro intitulado Eschatologie de notre Temps [«Escatología de nuestro Tiempo»]. Al azar abrí este último y leí lo siguiente: «La noche de la segunda Navidad – Cristo REINARÁ. El otro sólo puede dominar. TODOS LOS PUEBLOS: y esto será la UNIDAD en la libertad y en la diversidad. Para el Otro, esto no será más que la uniformidad bajo presión.

«Esto cesó de ser profecía y pasa ahora a ser parte de la historia. Una historia que ha comenzado, largamente entablada aunque no consumada y que se consumará en el consummatum est de ESTE mundo.

«Porque, de repente, el nuevo Día, el SÉPTIMO DÍA, será como una salida de la muerte, un surgimiento del seno de las tinieblas. Una resurrección. Fue Navidad. – Esto será la EPIFANÍA.»

– François Pillot, Gardonne, Francia

Un recuerdo inolvidable
El recuerdo de Raoul Auclair como escritor y como hombre de Dios vive en mí como algo inolvidable.

– Profr. Massimo Introvigne, Turín, Italia

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Un hombre de Dios
Raoul Auclair, hombre de Dios y de María, con San Miguel, el combatiente.

Pbro. Jean Lagacé, Montreal

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Los Últimos Tiempos
De los tiempos, él había captado mejor que nadie la estructura misteriosa que desde su juventud había sacado del Songe du Colosse [Sueño del Coloso] de Daniel y de Michel de Nostre-Dame. Si estamos en los Últimos Tiempos y más aún, en el Día del Juicio o Día de Yahveh, esta certeza fue fortalecida por su constante intimidad con los místicos y con Aquella, Señora de todos los Pueblos, quien fue a la vez su Dama de caballería. Ella guió toda su vida y, como sabía que tenía que tratar con un niño, le otorgó abundantes signos...

Bernard Fortin, Hébertville

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Una experiencia mística
(...) Es necesario comprender que la obra de Raoul Auclair no es una construcción intelectual, sistemática, elaborada según el enfoque hipotético-deductivo, características clásicas del pensamiento moderno. Constantemente remitida de una manera literal a las Escrituras, su obra guarda un secreto que él nos reveló y en el cual muchos no han creído. Durante la guerra, Raoul tuvo una experiencia mística, en el espacio de una fracción de segundos: una iluminación que le hizo comprender que tendría que escribir sobre el «Conocimiento Divino» y que este conocimiento le sería, en cierta medida, revelado al hilo de la escritura. De esta experiencia, él tuvo la impresión de saberlo todo instantáneamente. (...) Todos los libros y artículos que Raoul debía escribir, debían ser elaborados a partir del «desarrollo» no controlado de un hilo conductor, de modo que la comprensión de las Escrituras venía con la escritura, su oficio. (...)

Raoul consagró los últimos veinte años de su vida al Ejército de María. Él nos deja una obra importante sobre la cual volveremos un día. Hoy, Raoul tiene la insigne gracia de contemplar desde el Más allá lo que descubrió aquí en la tierra, en la Escritura. Y para nosotros, es una etapa que acaba de terminar.

– Jean-Pierre Gagnon, Charlesbourg


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