|
NUESTROS GENEROSOS BENEFACTORES Si Dios suscita vocaciones sacerdotales y religiosas en la Familia de los Hijos e Hijas de María, Él sabe también inspirar los impulsos de generosidad entre los miembros que sostienen la obra de las vocaciones y el trabajo apostólico de los Hijos e Hijas de María. ¡Unos concretizan su ofrenda por un trabajo a veces agotador para la renovación y el mantenimiento de las casas religiosas! |
Otros participan por un don material o monetario a la Comunidad. ¡Qué reconocimiento hacia nuestros benefactores! Esta ayuda espiritual y material hace la fuerza de la Comunidad y de la Familia de los Hijos e Hijas de María: todos son solidarios, los unos a los otros, aceptando trabajar allí donde Dios los ha colocado, en el don de ellos mismos, para la gloria de Dios y la salvación de las almas. |
![]() ![]() Benefactores concretizan su ofrenda por un trabajo a veces agotador para el mantenimiento de las casas religiosas. |
Entre los dones materiales ofrecidos a la Comunidad, mencionemos los vehículos que permiten a los religiosos «desplazarse» hacia las exigencias del apostolado. Instrumentos de música hacen la alegría de nuestros músicos; sintetizadores y órganos van a realzar el canto en la misa y en los oficios religiosos.
Cálices redorados son ofrecidos a los sacerdotes Hijos de María quienes no tienen la posibilidad de proporcionárselos.
Para ayudarlos en sus estudios o en sus trabajos, benefactores hacen dones de computadores. «Buscad el Reino de Dios y el resto se os dará por añadidura», de esta manera se realiza aún esta palabra del Salvador.
Vehículos, instrumentos de música, computadores, cálices redorados...
... tantos dones generosos recibidos con un gran reconocimiento.
LAICOS Y RELIGIOSOS: UNA SOLA FAMILIA
Laicos y religiosos Hijos e Hijas de María forman una sola familia, así como lo describía Madre Paul-Marie, en julio de 1992:
«Con un programa de vida espiritual equilibrado, una fidelidad dócil a las directivas de los Padres de la Iglesia y del Concilio Vaticano II, según sus estatutos bien precisos, cada uno laico o religioso, a través de la lucha a la cual está sometido, queda confiando en María quien da la fuerza del alma, fuente de paz y amor.
«Nada mejor que desintoxicar los corazones ofreciéndoles una cura de oxígeno espiritual donde se aprende a vivir con Dios, a comprender la acción divina por sus acontecimientos, a amarlo en una vida de oración y de acción en la contemplación, a espiritualizar el momento que pasa guardando contacto con Dios. Ese gran respiro espiritual eleva el alma y le entrega raudales de vida sobrenatural y de ternura de Dios por la recepción de los sacramentos y su fidelidad en la observancia de los mandamientos divinos. De esta manera llegamos a ser testigos de la grandeza de Dios, portadores de una alegre paz, signo de la Presencia de Dios en sí.
«Esta espiritualidad simple y descansada dilata el corazón, favorece un espíritu de adoración a través del curso de largas horas de trabajo o de enfermedad; ella es un signo de vitalidad espiritual que entrega la sed del Cielo.
«De esta manera los laicos hablan de Dios, tienen su corazón lleno de su espíritu y buscan Sacerdotes, Religiosos y Religiosas que sabrán estimularlos más y más.
«Su vida, en el mundo, ha llegado a ser contemplación viviente y acción orante.
«En cada época, Dios ha suscitado diferentes formas de apostolado para satisfacer las necesidades de los tiempos.
«En nuestros días, el Ejército de María era más necesario que nunca para modelar los corazones en el espíritu de adoración y salvarlos del naufragio que los atentados a las buenas costumbres y la desconsagración iban a provocar en este fin del siglo decadente.
«Esta forma de participación en la acción redentora iba a ser el germen de la vida religiosa en las familias dándoles vocaciones y manteniendo un ideal elevado con miras al matrimonio cristiano.
«No es la lucha contra tal o tal abuso que es realmente provechoso; no es por la legalización del mal que podemos llegar a dominarlo y a destruirlo.
«Hacemos reinar a Cristo por una vida conforme a sus Leyes. Una acción apostólica auténtica y durable sale del brote de la vida divina en sí mismo: Cuanto más rica es la vida, más abundantes son los frutos.
«SI LAS AUTORIDADES RELIGIOSAS EXAMINAN ESTA OBRA, VEREMOS FLORECER LA IGLESIA ESPIRITUAL Y MATERIALMENTE, palabras del Señor a la fundadora en el momento de la fundación del Ejército de María (Le Royaume, no 16, noviembre de 1983, pág. 3).
«La baja de la práctica religiosa y las dificultades financieras en las iglesias podrían hacer dudar de esta afirmación divina si el Ejército de María fiel a la Iglesia y al Papa no se había visto impedir la entrada en las iglesias que se tornaron, además, muy pequeñas para sus celebraciones.
«¡Pero, esperemos! Este tiempo de rebelión y de confusión tendrá un fin. Cuando todo anda mal en la Iglesia y en el mundo Dios recurre a los pequeños para transmitir sus Mensajes que, un día o el otro, tienen unos porvenires luminosos y constantes.»Madre Paul-Marie
(Le Royaume, número 88, julio de 1992)
© 1998 - Derechos reservados: ÉDITIONS CO. DAME, Quebec, Canadá