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ESPIRITUALIDAD DE LA COMUNIDAD
DE LOS HIJOS E HIJAS DE MARÍA


Envol d’oiseaux dans le ciel


«Tal como fue para el Ejército de María en el momento de su fundación, el cual se edificó día tras día, guiado por las órdenes de Lo Alto, hundiendo a sus Dirigentes en la estupefacción y la admiración frente a la Sabiduría de Dios quien todo lo dirige con perfecta medida, así será para los Hijos e Hijas de María formados en su escuela a quienes les enseñó a vivir en el desprendimiento, la disponibilidad y el abandono frente a la Voluntad divina.»

Una Comunidad familiar
En el día de la fundación de la Comunidad, el 31 de mayo de 1981, Marie-Paule expresa así el deseo que debe estar presente el espíritu familiar, como base de la Comunidad: «La Comunidad de los Hijos e Hijas de María forma parte no sólo de la Familia, sino tiene que ser ante todo una familia, teniendo como jefe, según el caso, una Madre espiritual o un Padre espiritual.» Madre de una familia con cinco hijos, la Fundadora percibe en la Comunidad familiar el medio de favorecer el camino espiritual de cada uno de los miembros según el Plan de Dios.

Marie-Paule en oración
Marie-Paule en oración
delante de la Virgen que
está en su habitación.

Meta, programa de vida, fuente
A ejemplo de la Virgen María de Nazaret, Marie-Paule vivió su vida de niña, de esposa, de madre de familia y luego se entregó con una sumisión total a la Voluntad divina, participando así en la Obra redentora de Cristo Jesús. Siguiendo las huellas de su Fundadora, los Hijos e Hijas de María buscan el objetivo esencial de «hacer que la Santísima Virgen esté presente en la tierra» conformando su vida con la Suya, para glorificar a la Santísima Trinidad, y así, cooperar al proyecto salvador de Cristo.

Así, ellos desean realizar con amor las palabras del Papa Juan Pablo II: «Y puesto que la Madre de Dios, en razón a la misión que Ella tiene en el misterio de Cristo, está también constantemente presente en la vida de la Iglesia, su vocación y su servicio son como un reflejo de su presencia.» (22 de mayo de 1988)

Alimentándose de la fuente del Evangelio – la Obra de la Redención – y Vida de Amor – la Obra de la Corredención –, el programa de vida de los Hijos e Hijas de María busca básicamente el abandono frente a la Voluntad de Dios quien guía esta Obra, disponiéndolos a cumplir sus exigencias. Esta vida totalmente ofrecida, pues es toda de Él, sitúa a sus miembros día tras día en el Corazón de Jesús y de la Virgen María, para mejor alcanzar el de la Iglesia.

«Conscientes de la importancia de la gracia del momento presente, atentos a la voz del Señor en los acontecimientos providenciales, hay que aprender a corresponder, con toda sencillez, al menor signo de la Voluntad de Dios.» (Madre Paul-Marie)

Carisma universal: misión eclesial
En su voluntad de colaborar al plan de la Salvación, la Comunidad de los Hijos e Hijas de María permanece enteramente disponible al servicio de la Iglesia, especialmente por una fidelidad indefectible al Sumo Pontífice reinante. Con este fin, por su vida apostólica, los miembros de la Comunidad satisfacen a las necesidades de las Iglesias locales y del Pueblo de Dios, siendo así dóciles instrumentos con vistas a la edificación de la Iglesia universal: espíritu familiar, vivido no sólo en el interior de la Comunidad, sino también en el seno de la gran familia humana.
Salut du Saint Sacrement chez les Fils de Marie
Los miembros comu-
nitarios sacan en la
oración las fuerzas de
su vida apostólica.

Marie Immaculée
La Virgen Inmaculada,
patrona de la Comu-
nidad.

Esta atención para con el carisma universal, en el cual se funda la orientación de la Comunidad, permite a los miembros alimentarse siempre de la fuente de la vida, para continuar descubriéndola cada día y adaptarse continuamente encontrando de nuevo la osadía y el fervor del principio. Debemos estar dispuestos a colaborar en todas las formas de apostolado basadas en la caridad, permaneciendo atentos a todos los llamamientos en la disponibilidad y la docilidad.

De este modo, desean los Religiosos y las Religiosas reflejar el verdadero rostro de María Inmaculada, su Patrona, a fin de que su ejemplo de vida y el amor divino del cual están encendidos, lleguen a todos los grupos humanos, a todas las clases sociales y en general, a todo nivel. Es así como la Comunidad puede percibir ante ella un inmenso campo de apostolado.

Ramas contemplativa, misionera, hospitalaria, docente, etc.
El carisma universal de la Comunidad es favorecido de hecho por la formación de varias ramas : contemplativa, misionera, hospitalaria, docente, etc., las cuales permiten satisfacer los diferentes tipos de vocaciones, así como las diferentes necesidades de la Iglesia.

Lema y el hábito religioso
Los Hijos e Hijas de María quieren adoptar el lema de su Fundadora, quien se expresaba así en 1961: «Tu voluntad, es mi alegría, ¡Oh Dios mío! Soy toda Tuya.» (Vida de Amor II, capítulo 49) A fin de adaptar esta divisa tanto a los Hijos como a las Hijas de María a través del mundo, fue traducida en latín: «Totus Tuus».

Reciben los miembros comunitarios un hábito religioso : las Hijas de María llevan el vestido blanco con esclavina o capa, el velo blanco, un cinturón azul con el rosario del mismo color, y la Medalla Milagrosa.

El hábito de los religiosos Hijos de María está compuesto de una túnica blanca y de un escapulario azul o blanco. Este último está reservado a los profesos para los oficios religiosos. En el cuello llevan la Medalla Milagrosa, y un rosario fijo al cinturón azul.

 


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