ACOGIDA

PLAN

VIDA DE AMOR

LAS OBRAS

LA SEÑORA


E-MAIL

EL EJÉRCITO DE MARÍA

Emblème de l’Armée de Marie

El Ejército de María fue fundado el 28 de agosto de 1971, en el Santuario de Nuestra Señora de Etchemin, en la diócesis de Quebec. Él reúne a las almas de buena voluntad decididas a vivir con María la perfección de la vida cristiana a través de las exigencias de su deber de estado.

Santuario de Nuestra Señora de EtcheminInterior del Santuario de Nuestra Señora de Etchemin
Santuario de Nuestra Señora de Etchemin

Desde la fundación de esta Obra, Marie-Paule recibe la siguiente indicación: «El Ejército de María se identificará únicamente con esta señal: su fidelidad a Roma y al Papa.» El Ejército de María está al servicio de la Iglesia para el reinado y la gloria de Dios, por la Virgen María, permaneciendo enteramente fiel al Papa, al Magisterio de la Iglesia.

El Ejército de María, es la religión católica vivida intensamente.

Meta del Ejército de María
La meta del Ejército de María es la santificación de las almas por la devoción a las tres Blancuras: la Eucaristía, María y el Papa, con el fin de infundir de nuevo, en el mundo, el mensaje evangélico de paz y de amor, preparando así el retorno de Cristo Rey.

Notre-Dame de Fatima
Nuestra Señora
de Fátima
Su Santidad el Papa Pablo VI
Su Santidad el Papa Pablo VI

Consagración a María
Los miembros del Ejército de María se consagran a la Santísima Virgen. Esta consagración nos entrega al Amor, valoriza nuestra vida. Esta consagración de nuestro ser y de sus potencias, de nuestros bienes interiores y exteriores no exige que abandonemos lo que tenemos, pero nos incita a usar de ellos para el bien.

La reforma interior
En el momento de la audiencia general del 7 de agosto de 1968, Su Santidad Pablo VI presentaba una directiva prudente, iluminada y precisa al bosquejar la figura del «hombre ideal y perfecto». Inspirándose de San Pablo, el Santo Padre indicaba en qué consiste esta reforma interior «la más necesaria y la más difícil»:

«Cambiar sus propios pensamientos, sus gustos, siguiendo la Voluntad de Dios; corregir sus defectos de los cuales a menudo nos vanagloriamos como si fueran principios y cualidades; enderezar sus sentimientos e intenciones; dejarse guiar verdaderamente por el Amor a Dios y al prójimo; escuchar la palabra de Dios y acostumbrarse a percibir con humildad y silencio interior la voz del Espíritu Santo; mantener este “sentido de la Iglesia” que permite la comprensión de lo divino y de lo humano en ella; estar disponible con sencillez en las renuncias que nos inclinan a la caridad siguiendo generosamente a Cristo.» (Documentos pontificales de Pablo VI, 1968)

Este programa de vida necesita una renunciación progresiva que debe empezar primero en nosotros mismos. Vaciarse de sí mismo, es aceptar los acontecimientos que nos quebrantan; es consentir en olvidarse de sí mismo y vivir en la humildad para que Cristo crezca; es vivir en el amor... sonreír cuando gime el corazón; es dar y darse enteramente en la alegría, etc.

Los sacerdotes se esfuerzan por vivir el programa de vida adaptándolo a su vocación y los religiosos, al espíritu de su Fundador. Cada uno debe insistir en la oración y la comunión con la Santísima Virgen aspirando a la santidad. En fin, se puede resumir el espíritu y el programa del Ejército de María únicamente con estas palabras: «Hacer que la Santísima Virgen esté presente en la tierra conformando su vida con la Suya y así, adelantar el triunfo de su Corazón Inmaculado.»

Apostolado de los Caballeros de María

 


© 1998 - Derechos reservados: ÉDITIONS CO. DAME, Quebec, Canadá

arriba