CAMPAÑA DE DENIGRACIÓN
«No sea que |
Ciertas autoridades de la jerarquía de la Iglesia, no temiendo ir en contra de la acción del Santo Padre, lo mismo que aquella del Primado de la Iglesia en Canadá, fiel al Papa, han comenzado insidiosamente una campaña de denigración contra el Ejército de María y sus dirigentes.
Ahora bien, como ha sido desde el punto de vista familiar, el Señor indica a Marie-Paule los ataques que tendrá que sufrir y le entrega los medios para evitarlos.
¿Es necesario extrañarse de tal lucha emprendida por los «buenos»? No, la Historia de la Iglesia esta llena de ejemplos donde las Obras más prometedoras han sido perseguidas, a veces excluidas de las diócesis, y hasta condenadas. Ellas parecen morir, pero esto sucede para mejor volver a florecer. La sabiduría divina no sorprende a aquellos y aquellas que se mantienen fieles en la tormenta, les fortifica y los hacen sentirse más felices.
Basta recordarnos las palabras de Gamaliel: «... si esta idea o esta obra es de los hombres, se destruirá; pero si es de Dios, no conseguiréis destruirles (...). No sea que os encontréis luchando contra Dios» (Hch 5, 38-39). He ahí lo que permite discernir las Obras de Dios y aquellas del Otro... La lucha desenfrenada con el fin de destruir una obra es el índice capital de su autenticidad. El diablo no lucha contra sí mismo...
La Oración de la Señora de todos los Pueblos
Uno de los puntos sobre los cuales se concentraron los adversarios se refiere a la Oración entregada por la Señora de todos los Pueblos, en 1951, y que recibió inmediatamente el imprimátur del Obispo del lugar de las apariciones.
Ahora bien, los mensajes de la Señora de todos los Pueblos habían sido difundidos en América en 1967, sin la intervención del Ejército de María que no había sido aún fundado. En esa época, la oración había sido ya traducida en 29 idiomas y difundida a través del mundo a más de ocho millones de ejemplares (cf. Raoul Auclair, La Señora de Todos los Pueblos, N.E.L.). Los libros fueron vendidos en casi todas las librerías importantes.
En 1971, varios miembros que adhieren al Ejército de María tenían esta devoción a la Señora de todos los Pueblos. La recitación privada, siendo permitida, y habiendo recibido más de doscientos imprimátur, los dirigentes de la Obra mariana pidieron con toda confianza este imprimátur, que fue concedido el 8 de septiembre de 1973 por dos autoridades religiosas de Quebec. Esta devoción fue fuertemente combatida y la lucha se intensificó, hasta tal punto que esas mismas autoridades llegaron a retirar su imprimátur en 1977.
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